La Reforma en la
Escuela de Ingeniería
Versión Breve uno
de Mis Blogs
Por José R. López
Pensado más de 30 veces en 2016
Inicio 160620L, 7:11 amhv
La Reforma en la Escuela de Ingeniería, y de hecho en toda la UH, la iniciamos en Junio de
1960 y le dimos el impulso y los aportes necesarios durante más de dos años: José
Rebellón Alonso, Luís Blanca Fernández, Lázaro Mora Secade y José R. López
Rodríguez, el autor de este Blog.
Rebellón era el
Presidente de la Asociación
de Estudiantes de Ingeniería, AEI, desde el 17 de Octubre de 1959, Luís Blanca
había sido presidente de la AEI
entre 1955 y 1956, fue un compañero de luchas de José Antonio Echeverría
y seguía colaborando con la AEI
y la FEU, Lázaro
era el secretario de la AEI
y yo un asiduo colaborador de la
Asociación desde inicios de Abril de 1959.
Antes de explicar
la cadena de sucesos iniciada a mediados de Junio de 1960 debo señalar algunos
antecedentes lo que haré en orden cronológico:
Primer antecedente: El Plan de Estudios de Ingeniería
Eléctrica tenía mas de 30 años de atraso: Cuando me matriculé en la
Escuela de Ingeniería de la UH en Septiembre de 1955 me puse al revisar el
Plan de Estudios de Ingeniería Eléctrica, que estaba en una tablilla junto al
decanato y me di cuenta que ese plan de estudios tenía más de 30 años de
atraso, sí más de 30 años, pues no había ninguna asignatura de Radio, ni
Televisión, ni Electroacústica, ni Electrónica Industrial, ni Telemetría, ni
Control Automático, incluso, estoy casi seguro, que ni siquiera Telefonía, que
en 1955 era electromecánica. Estuve a punto de irme a matricular en la Escuela de Medicina, que
era mi segunda opción personal, ya que en esa época uno podía matricularse en
la carrera que quisiera teniendo el bachillerato en ciencias o en letras, según
el caso, terminado. Aclaro que para mí era fácil darme cuenta del atraso, pues
yo estaba estudiando Radio, TV y Electrónica desde tres años antes, primero en
forma autodidacta asesorado por un técnico y después por la Nacional Schools
una escuela norteamericana por correspondencia de la que me gradué en 1957.
Segundo Antecedente: La pobre calidad de los profesores:
Cuando las clases comenzaron el
lunes 3 de Octubre de 1955 también comencé a darme cuenta de que la calidad de
los profesores era mediocre, mucho menor que la calidad media de los profesores
que tuve en el Instituto de Santa Clara donde cursé el bachillerato. En el
transcurso de esa semana fui confirmando esa apreciación inicial. El primer
profesor que tuvimos fue Lino Gutiérrez, que nos impartía Cálculo
Diferencial e Integral a las 7 a.m.
en el anfiteatro de Química. Lino daba clases aceptables, máxime teniendo en
cuenta que éramos como 500 alumnos, parte de los cuales estaban de pie o
sentados en el suelo, ya que los asientos no alcanzaban. El segundo profesor
del día inicial y de otros muchos días era Manuel F, Gran, el autor de
un formidable libro de Física para bachillerato, pero que parece ya estaba
cansado o enfermo porque sus clases dejaban mucho que desear. Otra clase fue
Ingles Tecnológico, cuyo profesor, cuyo nombre no recuerdo, tampoco era bueno.
Otra profesora daba dos asignaturas: Geometría Analítica, lunes, miércoles y
viernes, y Trigonometría los martes y
los jueves. Esta mujer llamada Margarita Pérez Cobo era realmente mala
profesora. Alguien dijo que era nueva. El profesor de Geología no era malo,
pero no se esforzaba en enseñar. Su folleto era mejor, por lo cual aún lo
conservo. Pero este profesor de apellido Barroso en los exámenes
demostró ser tan arbitrario que cuando se inició la depuración de profesores a
principios de 1959 lo llevé ante el tribunal, pero nada le hicieron. Yo cursaba
Geología porque había matriculado también Ingeniería Civil, para lo cual en
primer año sólo se añadía esta asignatura. El profesor de Química para Ingenieros,
de apellido Richard, era simplemente mediocre, pues sus clases no eran
malas, pero tampoco buenas. Todo esto me disgustó bastante. Pero, a mediados de
la siguiente semanas cuando asistimos a la primera práctica de química se paró
frente a nosotros un hombre alto y enérgico como de 40 años que con un vozarrón
dijo: “Señores alumnos, la práctica de hoy es…”. Estaba vestido en forma
sencilla con un pulóver algo maltrecho de rayas transversales amarillas y
blancas y una bata blanca bastante raída. Era el Dr. Ernesto Ledón Ramos,
que resultó ser el Mejor Profesor que he tenido en mi vida, que han sido más de
100. Cuando dentro de unos meses abra mi Blog “Gente Notable que Conocí” Ledón
será uno de los primeros en aparecer. Podría añadir otro profesor más que nos
dio clases de Vectores en el segundo semestre, pero por una u otra causa no era
mejor que los precedentes
Tercer Antecedente: Desde que regresé desde Santa Clara para La Habana a fines de Marzo o
principios de Abril de 1959 a
esperar que la UH
reiniciara las clases, comencé a oír sobre la necesidad de la Reforma Universitaria.
Al primero que le oí esto fue a Pedro Luís Boitel, que era el presidente
por sustitución reglamentaria, de la
AEI, ya que Marcelo Fernández Font, el presidente
electo en Abril de 1956, estaba de Coordinador Nacional del Movimiento 26 de
Julio y, obviamente, no podía ocuparse de la AEI, por lo que delegó en un delegado del curso. Después estuve oyendo Teques de diversos
dirigentes estudiantiles sobre la Reforma Universitaria,
pero en la práctica nada concreto sucedió.
Cuarto Antecedente: El sábado 17 de Octubre de 1959 tuvieron lugar las primeras elecciones de
la FEU después
del triunfo de la
Revolución en las que resultó electo el Comandante Rolando
Cubela Secades como presidente de la
FEU, ya que Boitel, su oponente, que era el candidato
favorito, renunció a su candidatura a las 10 a.m. de ese día pidiendo a los estudiantes
que votaran por el Comandanta Cubela, a pesar de lo cual este ganó por un
estrecho margen. Pues bien, a pesar de las promesas de Cubela y sus
colaboradores, al cabo de 9 meses, tiempo suficiente para gestar un Bebé, no se
había iniciado la cacareada Reforma Universitaria. Solo se había publicado un
folleto sobre un nuevo Proyecto de Estatutos de la UH que incluía algunos pequeños
cambios, insuficientes para aumentar sensiblemente la calidad y la cantidad de
los graduados, especialmente en las carreras técnicas, lo cual era
imprescindible para emprender un fuerte proceso de industrialización nacional.
Quinto Antecedente: La
Universidad
cerró sus clases el 3 de Diciembre de 1956 y las reinició el 11 de mayo de 1959,
sucesos en los que estuve presente, pero como los profesores continuaron
recibiendo sus salarios sin trabajar esto acentuó el acomodamiento de la gran
mayoría de dichos profesores, por lo cual no les interesaba hacer ningún
cambio, máxime si esto les haría trabajar más, o sea, la mayor parte de los
profesores estaba en contra de la Reforma Universitaria.
Sexto Antecedente: El mencionado asunto de aumentar sensiblemente la calidad y la cantidad
de los graduados de carreras técnicas había sido tocado en varias
intervenciones públicas de los principales dirigentes del Gobierno
Revolucionario, pero como la
Universidad era autónoma, no podían influir directamente en
tal proceso de Reforma.
Séptimo Antecedente: Durante el mes de Mayo e inicios de Junio de 1960 Rebellón, Luís Blanca y
Lázaro habían estado contactando con algunos profesores que se inclinaban
favorablemente a promover cambios o incluso involucrarse en un verdadero
proceso de Reforma. Pero como el número de profesores era insuficiente comenzó
a considerarse otra posible opción: Fundar un Instituto Tecnológico de Alto
Nivel como el MIT, Massachusetts Institute of Technology, la más
prestigiosa institución del mundo en esta área del conocimiento.
Así las cosas, un
día a principios de Junio en cuatro automóviles Oldsmobile prestados con chofer
y todo llevamos a 12 de los mejores profesores de la Escuela de Ingeniería de la UH para que vieran los locales
que el Gobierno Revolucionario estaba dispuesto a destinar para fundar el
referido Instituto Tecnológico de Alto Nivel en lugar del Instituto Tecnológico
de Hidráulica para el que se construyeron. Esos locales estaban alrededor de la Taza de Vento, situada entre La Habana y el aeropuerto
Internacional José Martí en Rancho Boyeros. En cada carro junto al chofer iba
uno de los cuatro estudiantes mencionados al principio y tres de los profesores
detrás. Durante el viaje y la estancia en el lugar les explicamos la idea del
nuevo Instituto, para obviar la oposición de los demás profesores a realizar
los cambios necesarios en los planes de estudio, el personal y número de
alumnos. Además, les explicamos que ellos podían seguir ejerciendo sus
respectivas cátedras en la Escuela
de Ingeniería de la UH,
ya que como desde 1959 las clases de ingeniería comenzaban a las 3 p.m. para
que los estudiantes pudiéramos seguir trabajando hasta las 2 p.m., ellos, los
profesores, podían hacer lo mismo y ganar dos salarios.
Realmente, la
oferta era tentadora y creo que a todos les pareció bien. En el carro en que yo
iba los tres profesores estuvieron de acuerdo en incorporarse al MIT cubano, si
es que llegaba a fundarse. Uno de esos tres profesores era Luís Sáenz
Duplace, uno de los mejores ingenieros civiles que ha dado Cuba, autor de
dos de las llamadas “Siete Maravillas de la Ingeniería Civil
Cubana”.
Continuará
Etiquetas: José Rebellón Alonso, Luís Blanca Fernández,
Lázaro Mora Secade, José R. López Rodríguez, Escuela de Ingeniería, Universidad
de La Habana, UH,
Reforma Universitaria, Junio 1960,




