Por José R. López
Versión
para Blog
Pensado más de veinte veces en los últimos cinco meses
Inicio 150602L, 7:27 amhv
Una noche a mediados de Marzo de 1960
desde una pequeña caseta en la azotea de la Escuela de Ingeniería la CO2UH, la primera y quizá única
estación de radioaficionado que ha tenido la UH, hizo su primera llamada general en la banda
de 40 metros.
Hice yo esa primera llamada, que estaba acompañado de otros dos o tres
estudiantes de ingeniería eléctrica.
Más o menos dije así: “CQ40, CQ40, llamada
general, Aquí la CO2UH
de la Asociación
de Estudiantes de Ingeniería haciendo su primera llamada general en la banda de
40 metros”.
Repetí lo anterior dos veces más y a continuación añadí: “Si alguien está
escuchando esta llamada, por favor darnos un comprendido”, lo cual también
repetí dos veces más, para finalmente decir: “Cambio”.
Me puse a rastrear la banda de 40 metros y antes de un
minuto oí la primera respuesta a nuestro llamado. Era un radioaficionado de La Habana cuyo nombre era Ramón Ovides. Cuando nos pasó el cambio
le dije mi nombre e identifiqué mejor la estación. Le informé sobre los equipos
que estaba usando: Un pequeño transmisor
de sólo 25 watt de potencia de salida en fonía y 40 en telegrafía, el cual yo
había construido dos años antes cuando era radioaficionado en Santa Clara con
las siglas CM6JL; y como receptor un pequeño Hallicrafter, que no recuerdo, ahora
en el 2015, de dónde lo saqué, al que
tuve hacerle una gran reparación y ajuste, pues parece que había estado tirado
durante varios años.
Ovides me expresó su deseo de conocernos
personalmente y ver nuestra estación, lo cual acepté, fijando fecha y hora para
un día próximo e intercambiamos nuestros números telefónicos.
Esa primera noche, después de conversar
con Ramón Ovides otro radioaficionado contestó nuestra llamada general. Era la CO8AL, los Ocho Angelitos Locos,
un radioaficionado oriental, cuyo nombre ya no recuerdo, con el que había
hablado casi dos años antes cuando yo vivía en Santa Clara. Finalmente, esa
primera noche también respondió el llamado un radioaficionado de Estados
Unidos.
Continuará
Continúo 160310J
Al día siguiente llame a
Ovides y acordamos la fecha de su visita que ocurrió dos o tres dias después.
Esa noche subimos Ovides, dos de nuestros operadores y yo a la azotea para
mostrarle nuestra caseta con sus modestísimos equipos.
Ovides se asombro que con un
transmisor de solo 25 Watt en fonía y un radio destartalado estuviéramos
trabajando. Nos hizo una oferta imposible de rechazar, prestarnos un transmisor
de 90 Watt y un radio decente. La oferta se hizo realidad casi de inmediato.
Vinieron Ramón Ovides y su hijo con sus aparatos y en menos de una hora estábamos
usándolos.
Después que nos despedimos les
dije a mis compañeros operadores que los otros equipos los debíamos llevar para
Dos Arroyos en el Escambray, donde estaba desde hacia poco mas de un mes la
escuela de la Brigada Universitaria José Antonio Echeverría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario