1960.10: ¿Donde Hacer la Ciudad Universitaria?
Por José R. López
Pensado varias veces en 2017
Inicio 171128m, 7:04 amhn
Puesto en Blog “Sobre La UH” 171201Vm, 8:48 amhn
Una tarde a
fines de Octubre o inicios de Noviembre de 1960 se efectuó una reunión en el
piso 21 del edificio de G y 25 para tratar de decidir ¿Dónde Hacer la Ciudad Universitaria? Que llevaría el nombre de José
Antonio Echeverría, JAE, el presidente de la FEU muerto el 13 de
Marzo de 1957.
Cabe señalar que el Edificio de G y 25 fue el primero dedicado al Plan
de Becas Universitarias, oficialmente conocido como Plan de Ayuda para la
Formación de Técnicos, PAFT. Este edificio, cuando fue intervenido, estaba
estructuralmente terminado, pero faltaba todo el trabajos interior. El Gobierno
se lo entregó a José Rebellón,
presidente de la Asociación de Estudiantes de Ingeniería, AEI, en Julio de 1960
y le asignó una brigada de constructores con un arquitecto como jefe. En sólo 3
meses el edificio estaba listo y a principios de Octubre comenzaron a llegar
los primeros becados, casi todos para estudiar ingeniería y arquitectura. El
piso 21 que se iba a dedicar a recreación estaba en proceso y asumí la tarea de
prepararlo.
En la reunión participaron las siguientes personas:
Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario;
José Rebellón Alonso, Presidente de la AEI, y Director del Plan de Becas Universitarias, PAFT;
Luis Blanca Fernández, ingeniero electricista, ex presidente de la AEI y compañero de luchas
de Echeverría;
Luis Soto Andraca, ingeniero civil, vicesecretario de la FEU y compañero de luchas de Echeverría;
José R. López, colaborador de Rebellón en la Asociación de Estudiantes.
Luis Blanca comenzó la reunión proponiendo construir la Ciudad
Universitaria “José Antonio Echeverría” en los terrenos del central Toledo que
era propiedad de la Universidad pues era el centro de prácticas de los
estudiantes de Agronomía y de Perito Químico Azucarero, donde existían grandes
áreas sembradas de caña en las que se podían construir muchos edificios para
las escuelas de ingeniería y la de arquitectura, además de los edificios de
becados y las oficinas administrativas, ya que esa Ciudad Universitaria era más
que nada para albergar enseñanzas tecnológicas.
Yo discrepé de Luis y propuse hacer la Ciudad Universitaria extendiendo
la Universidad de La Habana usando toda el área verde comprendida entre el
Ministerio de Comunicaciones y la calle Zapata, así como gran parte de la
Quinta de los Molinos, algunas áreas verdes entre el Stadium Universitario y la
primera nave de dibujo y otras en el extremo Sur del hospital Calixto García.
Expliqué la razón de esto aduciendo que los estudiantes de ingeniería y
arquitectura debían hacer la carrera trabajando en empresas de ingeniería y
construcción, como habíamos hecho muchos de nosotros, ya que esto permitía ir
poniendo en práctica las enseñanzas teóricas aprendidas en las clases y los
laboratorios docentes.
Advertí además que nunca se debían dejar a los graduados como
profesores, ya que no tenían la práctica suficiente para formar buenos
ingenieros y arquitectos.
Los otros tres participantes no dieron opiniones, pero Luis y yo
brevemente volvimos a insistir en nuestros puntos de vista.
Por ello Fidel propuso pensar las dos alternativas y volvernos a reunir
dentro de una semana o diez días y entonces tomar una decisión.
En realidad, tal reunión nunca se dio y se decidió la aplicar la
propuesta de Luis Blanca. Yo no me disgusté mucho por ello, aunque aún hoy
pienso que no fue una buena decisión.
Mis temores se han cumplido. La calidad de los ingenieros y arquitectos
cubanos ha ido bajando año tras año y con esto las obras de ingeniería y
arquitectura cubanas han perdido mucha calidad en comparación con las que se
hacían en la década de los cincuenta del pasado siglo, cuando la ingeniería y
la arquitectura cubanas estaban al mismo nivel que las naciones más
desarrolladas del mundo.
Baste recordar los edificios FOCSA y Habana Hilton y el puente del
Bacunayagua, en el aspecto constructivo. Asimismo, los grandes avances de Cuba
en la Radio, la TV y las telecomunicaciones hechas sólo por ingenieros cubanos,
como fue la transmisión de la Serie Mundial de Pelota usando un avión volando
en ida y vuelta sobre el Estrecho de la Florida, captando la señal por el Norte
y lanzándola hacia el Sur, donde se captaba y transmitía a todo el País como
era habitual.
Recuérdese además que Cuba fue el primer país de América Latina en
tener televisión y que el segundo canal de TV a colores del mundo salió al aire
en La Habana en Junio de 1958 con su antena instalada en la azotea del Habana
Hilton.
También merece la pena recordar que la Primera Red de Microondas de
carácter nacional se instaló en Cuba y comenzó a funcionar a fines de 1957 o
principios de 1958 y aunque los equipos eran de la RCA, empresa norteamericana,
sólo vino al montaje un ingeniero del norte, que por cierto no era
norteamericano, sin argentino, a quien conocí, pues me lo presentó Julio Barata,
un ingeniero cubano amigo mío desde niño, que dirigió la construcción de la
infraestructura con decenas de técnicos cubanos.
Para terminar pongo aquí la portada del segundo primer número de la Revista El Ingeniero que salió en 1961
en la que aparece un dibujo del edificio de G y 25 en cuyo piso 21 y último
donde se efectuó la citada reunión para decidir Dónde Hacer la Ciudad Universitaria
“José Antonio Echeverría”, más conocida como CUJAE.
Konietz
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Ciudad Universitaria, José Antonio Echeverría, CUJAE, José R. López, Fidel
Castro, José Rebellón, Luis Blanca, Luis Soto, Edificio G y 25, Becas
Universitarias, PAFT, Central Toledo.
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